La película mendocina Buenos Aires al Pacífico fue, definitivamente la gran revelación del GRABA 02. Luego de ser premiada como la Mejor Película Argentina, obtuvo invitación directa a circuitos internacionales de gran trayectoria como el Festival de Biarritz, el Festival de Hamburgo y la Viennale. Ni bien aterrizados, hablamos con el director Mariano Donoso y la productora y guionista Mariana Guzzante sobre esta experiencia europea.

 

 

GRABA: ¿Cómo fue la experiencia del BAP en estos festivales?

 

MARIANO DONOSO: La película ha gustado bastante en los festivales. Es muy lindo mostrar una producción para otros idiomas y recibir respuesta similares a nuestra lengua de origen. Da como esta idea de gran comunidad humana donde hay algo subterráneo que subyace y hace emocionar a alguien de Francia o de Austria como en las funciones en Argentina en el Graba o el Festival de Cosquín. Las salas de cine son algo también que nos llamó mucho la atención. Enormes como la de Viena o más pequeñas, son todas salas antiguas que recuerdan la existencia de un cine anterior y que se mantienen todo el año con programación, en un estilo como el del Cine Universidad en Mendoza.

 

MARIANA GUZZANTE: La experiencia de salir del país y conocer otros circuitos y modos de encarar festivales ha sido super interesante. En todo este viaje, nuestras relaciones más cercanas y afectivas fueron con aquellos que mantienen líneas de producciones super independientes. Por ejemplo, nos con dos monstruos del cine, super sencillos, charlando muy motivados con nuestra película. Lav Diaz, un director independiente filipino que presentó en la Viennale una película de 4 horas y corto de 5 minutos y James Benning que también sigue manteniendo ese perfil bajo dentro de lo que puede ser la alfombra roja de los festivales.

 

GRABA: ¿Cómo vieron el cine latinoamericano dentro de todos los panoramas internacionales que recorrieron?

 

MARIANO DONOSO: Está todo bastante mezclado. Las producciones latinoamericanas que hemos visto tienen producciones de todo el mundo. El sistema de producción para este tipo de cine es la multiplicidad de aportantes del mundo, ya no son centralizadas, son todas coproducciones. Quizá las categorías latinoamericano, argentino, mendocino dejen de existir, ya que la tendencia es mezclar, que no sea de un solo productor. También hay mucha variedad en cuanto a la cantidad de recursos. Hemos visto películas como la nuestra, casi sin presupuesto, de Filipinas, Israel, Palestina y Argentina y hemos visto la mexicana Roma de Alfonso Cuarón de Netflix con la producción más industrial que se puede pensar sobre la faz de la tierra. En cuanto al lugar de las latinoamericanas, se disputan el espacio de vidriera en Europa con las peliculas asiáticas, estan ahí casi muy cerca de toda esa producción en cuanto a visibilización. El cine argentino, particularmente, viene muy bien. En todas las muestras mantiene un porcentaje alto y una cantidad y variedad interesante. Acá en los festivales, es considerado como garantía de calidad.

 

MARIANA GUZZANTE: Más allá de la cantidad, el cine argentino ha tenido una presencia super fuerte en los festivales. La Viennale cerró con El Angel de Luis Ortega y películas como Rojo de Benjamín Naishtat o La Flor de Mariano Llinás son programación oficial de lujo de distintos festivales de Europa. El cine brasilero, mexicano y colombiano también pisa fuerte. El el Festival Latinoamericano de Biarritz ganó la colombiana Pájaros de Verano (Cristina Gallego y Ciro Guerra) una belleza dirigida contextualizada en la zona desértica de Colombia.

 

GRABA: ¿Qué encontraron en esos festivales desde la perspectiva del GRABA 02 que fue de alguna manera la plataforma de impulso?

 

MARIANO DONOSO: En todos los festivales donde estamos mencionamos al Graba. Fue muy lindo ver películas acá que fueron programadas en su edición pasada, eso quiere decir que el espíritu es el mismo y que es un camino a recorrer. Por eso lo mejor que puede pasarle a este festival es profundizar esa mirada propia y crítica de la sociedad a través del  el cine e ir de a paso Sostener el proceso en el tiempo y no juntar dos millones más e invitar a Marcelo Tinelli, por ejemplo, como les pasa a un montón de festivales de provincia donde terminan figuras como Miguel del Sel entregando el premio. Me parece bien que se proponga metas año a año y que no quiera ser el super mega festival argentino que intente conciliar todas las ramas del cine. Sino que sea un festival disruptivo, opositor, oblicuo a la cinematografía en general y con una mirada propia sobre la realidad a través de ese montaje que es la selección de películas.

 

MARIANA GUZZANTE: El Graba ha estado presente siempre en cada charla. Y algo que observamos mucho en cuanto a dinámicas de festivales es la presencia de los programadores, presentando la película, estando muy cerca de los invitados, siendo verdaderamente el corazón del festival. Ha sido un placer ver ese trabajo interno, esa búsqueda por una línea muy pensada para cada festival. Y en ese sentido, lo que más está valorándose en este momento son los festivales de resistencia, los que se la juegan con una programación con sentido artístico, sin querer hacer tanto bombo por otro lado.